El invento se llama lengua electrónica. La científica española se apresura con tensión a desmentir la confusión: 'No, a ver, se llama así, pero no tiene forma de lengua, sino de caja de zapatos. Es sólo un equipo analítico'. Cecilia Jiménez-Jorquera está cansada de repetirlo. Lo que su equipo del Instituto Nacional de Microelectrónica ha inventado es un aparato capaz de distinguir variedades de uva y descifrar las cantidades de una decena de elementos químicos, como el dióxido de azufre y distintos preservativos, en unas gotas de vino. Su misión es principalmente detectar embotellados fraudulentos.
No es que la idea entusiasme mucho en el sector vinícola, aunque a priori sean los más interesados. 'Es un mundo bastante conservador en cuanto a nuevas tecnologías. No están muy interesados', cuenta Jiménez-Jorquera. Pero afirma que su invento lleva a confusión. No pretende sustituir los paladares de los profesionales, sólo ayudar a los empresarios interesados a contrastar la calidad del vino que compran. 'Un vinatero puede querer comprobar en el mosto que está adquiriendo del cultivador la calidad de su alcohol: qué proporción viene de la uva y la fermentación del azúcar, que a veces se introduce en mayor medida de lo que luego se describe. Es más barato el alcohol del azúcar que la uva'.